{"id":6842,"date":"2020-10-21T01:39:26","date_gmt":"2020-10-21T01:39:26","guid":{"rendered":"https:\/\/factor-h.org\/?p=6842"},"modified":"2021-09-21T14:51:18","modified_gmt":"2021-09-21T14:51:18","slug":"the-story-of-dilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/factor-h.org\/es\/the-story-of-dilia","title":{"rendered":"La historia de Dilia"},"content":{"rendered":"<p>por Tatiana Hinojosa<\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n de Amanda Kauffman<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Signos Divinos<\/strong><\/p>\n<p>La madrugada musical a cargo de la banda municipal anunci\u00f3 el inicio de las fiestas de San Mart\u00edn de Loba, patr\u00f3n de Astrea, municipio ubicado al norte del departamento del Cesar. El sonido de los volantes animaba a los corazones dormidos, sumergidos en la perenne tranquilidad que es com\u00fan en los pueblos lejanos.<\/p>\n<p>Se escuchaban las arengas que se repet\u00edan a su paso, provocando la alegr\u00eda de los compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u00a1Viva las fiestas de San Mart\u00edn de Loba! Grit\u00f3 alg\u00fan feligr\u00e9s.<\/p>\n<p>&quot;\u00a1Viva!&quot; Docenas de personas respondieron a coro.<\/p>\n<p>Dilia vio que Florentino, su padre, se acercaba preocupado; el humilde cuarto se iluminaba con su figura en el marco de la puerta, sosten\u00eda en una mano el mech\u00f3n de aceite, mientras con la otra apartaba la cortina del fuego. Ella fingi\u00f3 estar dormida. Desde la muerte de su madre, su padre ahora parec\u00eda preocuparse m\u00e1s, y ella no quer\u00eda que \u00e9l se enfadara como otras veces, pero, al verlos acostados en la cama, se alej\u00f3.<\/p>\n<p>Su madre se llamaba Ernestina, su rostro apareci\u00f3 fugazmente en su memoria, a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda muerto dando a luz a su hermana menor; durmi\u00f3 a su lado, tom\u00f3 la frazada y la arrop\u00f3, se col\u00f3 sobre la cama que se sent\u00eda c\u00e1lida y suave, como las caricias c\u00e1ndidas e imborrables de su madre.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dilia, Dilia, lev\u00e1ntate! El padre la despert\u00f3 con palmaditas en la espalda, tratando de sacarla de ese profundo sue\u00f1o. Recoge tus cosas. Te llevar\u00e9 a casa de mi madre. le dijo a ella.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 y sali\u00f3 al patio, el molesto rugido de su est\u00f3mago delataba su inesperada visita al fog\u00f3n, la le\u00f1a parec\u00eda escasa y con tanta cantidad era imposible hacer el desayuno, quiz\u00e1s su padre se hab\u00eda olvidado de traerla la la noche anterior; el <em>brasile\u00f1o<\/em> \u00e1rbol que se utilizaba para estas necesidades se consigui\u00f3 al otro lado del pueblo. Decidi\u00f3 sentarse y esperar unos minutos, la cocina era su lugar favorito, all\u00ed se instalaban desde muy peque\u00f1os, su mam\u00e1 les dec\u00eda historias incre\u00edbles, les ense\u00f1\u00f3 los n\u00fameros y algunas letras, las que ella sab\u00eda. Ir a la escuela era un privilegio que muy pocos disfrutaban. Se sent\u00f3 all\u00ed mirando las astillas de madera que, desesperadamente, desaparec\u00edan, convirti\u00e9ndose en cenizas que se esparc\u00edan con el viento.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Dilia, te di una orden, hombeeee! Pens\u00e9 que estabas listo. \u00a1Vamos!&quot; grit\u00f3 su padre, un poco enojado.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 corriendo hacia su hermana, que a\u00fan dorm\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cMadre, cu\u00eddala\u201d, suplic\u00f3 con vehemencia.<\/p>\n<p>Sinti\u00f3 un vac\u00edo en su coraz\u00f3n y mir\u00f3 con nostalgia la silueta que apretaba con fuerza el viejo edred\u00f3n, quer\u00eda tomarlo, pero entendi\u00f3 que lo necesitar\u00eda m\u00e1s, su valent\u00eda ya hab\u00eda nacido en las bellas historias de su madre, especialmente, aquella en la que el rey David hab\u00eda vencido a su enemigo con la fuerza de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a la casa de su abuela, la salud\u00f3 con cari\u00f1o, y habl\u00f3 largo y tendido sobre la salud de sus hermanos, luego le mostr\u00f3 su cuarto para acomodar sus vestidos en el ba\u00fal, su protector la mir\u00f3 con aprobaci\u00f3n, mientras organizaba las prendas. Entonces la llam\u00f3 y le dijo:<\/p>\n<p>\u201cEscucha, &#039;mija&#039;, ay\u00fadame a organizar la casa, los familiares siempre llegan cuando hay fiestas y en la tarde iremos a casa de do\u00f1a Melba para que te hagan un vestido para la procesi\u00f3n de San Mart\u00edn\u201d.<\/p>\n<p>A su edad, la ilusi\u00f3n de asistir a uno de los bailes de sal\u00f3n la hac\u00eda sonre\u00edr con cierta picard\u00eda, aunque sab\u00eda que su abuela no se lo permitir\u00eda. Esa tarde los esperaba la costurera.<\/p>\n<p>\u201cBuenas tardes, pasa Dilia\u201d, salud\u00f3 la costurera con amabilidad. \u201cExplora las telas mientras tu abuela mira el \u00faltimo modelo\u201d.<\/p>\n<p>Dilia acept\u00f3 gustosa la invitaci\u00f3n y, graciosa, su mirada se volvi\u00f3 extasiada hacia la tela estampada en amarillo y marr\u00f3n, la tom\u00f3 y le explic\u00f3 detalladamente a la costurera el modelo que quer\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cLa falda debe ser ancha, estilo princesa, la blusa con mangas y encaje delicado, muy ce\u00f1ida a la cintura, que revele mi figura, y no muy baja\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo te preocupes, Dilia\u201d, explic\u00f3 muy cort\u00e9smente la costurera. \u201cA tu edad, incluso las telas m\u00e1s ordinarias resaltar\u00edan tu belleza c\u00e1ndida y glamorosa\u201d.<\/p>\n<p>Con un gesto de agradecimiento, volte\u00f3 a mirarla, mientras tocaba aquella delicada tela que invitaba a las caricias de un enamorado atra\u00eddo por el suave movimiento de una danza. Con los giros, la seda se desdoblaba y atra\u00eda la atenci\u00f3n de todos. Su abuela Mar\u00eda accedi\u00f3 a comprarlo tambi\u00e9n despu\u00e9s de repetidas s\u00faplicas.\u00a0<\/p>\n<p>Cuando se fueron, ya se pod\u00eda sentir que el pueblo ya estaba preso de las juergas. En el parque hab\u00eda todo tipo de baratijas, un hombre alto y muy atractivo llam\u00f3 la atenci\u00f3n con un jab\u00f3n y plantas para la buena suerte, ella vio como una a una la gente le daba dinero a ese desconocido; mientras su abuela hablaba con uno de sus amigos, segu\u00eda observando la pulcritud de sus modales y la voz insistente que conmov\u00eda las emociones de los presentes. Record\u00f3 que el domingo en la iglesia, el sacerdote explic\u00f3 en su lectura: \u201cEs, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicci\u00f3n de lo que no se ve\u201d. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 pusieron su fe en esos jabones y plantas? Preocupada, quiso advertirles, pero su abuela la oblig\u00f3 a irse.<\/p>\n<p>El d\u00eda transcurr\u00eda muy lento, la laboriosidad del hogar nunca terminaba, parec\u00eda que a los dem\u00e1s no les importaban las horas que se pasaban, incluso arreglando una cama para que pareciera bien tendida y que llamara a los cuerpos cansados a un reconfortante sue\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cBien estirada, Dilia, y no olvides ir a lo del Sr. Enrique a comprar para el almuerzo.\u201d Su abuela declar\u00f3.<\/p>\n<p>&quot;S\u00ed, se\u00f1ora.&quot; ella respondi\u00f3 con un tono lleno de descontento.<\/p>\n<p>Hab\u00eda llegado su ansiado momento, llov\u00eda mucho el d\u00eda de la procesi\u00f3n, pero no ten\u00eda por qu\u00e9 preocuparse. San Mart\u00edn de Loba vino a apaciguar al pueblo con su lluvia espont\u00e1nea, de una brisa fr\u00eda que era rara en aquellos pueblos donde el sol brilla con mucha fuerza.<\/p>\n<p>Su madre le cont\u00f3 que San Mart\u00edn, era un soldado romano, que pertenec\u00eda a la guardia imperial, y fue en la ciudad de Amiens (Francia) donde cuenta la leyenda que encontr\u00f3 a un mendigo azotado por el fr\u00edo del inclemente invierno, para a quien sin pens\u00e1rselo dos veces le entreg\u00f3 la mitad de su manto, y que una vez en un sue\u00f1o se le apareci\u00f3 Jes\u00fas cubierto con la otra parte del mismo, vio en ese presagio su verdadera misi\u00f3n, dedicando su vida a cuidar y proteger a los desamparados. Su madre caminaba con ellos todos los a\u00f1os en la procesi\u00f3n, ella era una fiel devota del santo, ese d\u00eda lo har\u00eda.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n comenz\u00f3 a las cuatro en punto. Todav\u00eda estaba lloviendo. Algunas personas ofrec\u00edan su penitencia arrastr\u00e1ndose de rodillas, otras caminaban de espaldas, los ni\u00f1os vest\u00edan de blanco, mujeres y hombres, a\u00fan con un dolor infranqueable en el rostro, en silencio continuaban su marcha; algunos devolvieron los favores recibidos y otros clamaron al santo por un milagro. Dilia se par\u00f3 junto a su abuela luciendo su hermoso vestido, rezando la oraci\u00f3n que su madre le ense\u00f1\u00f3 desde peque\u00f1a. En una de las paradas logr\u00f3 ver un momento a su padre, quien la abraz\u00f3 efusivamente.<\/p>\n<p>\u201cHija, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?\u201d Pregunt\u00f3 con voz entrecortada.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que su dolor no le permit\u00eda hablar, y cada palabra se ahogaba, ahogada por las l\u00e1grimas que presionaban por salir.<\/p>\n<p>&quot;Pap\u00e1, estoy bien&quot;. Ella lo abraz\u00f3 y le ofreci\u00f3 su mejor sonrisa, quer\u00eda tranquilizarlo, no le gustaba cuando lo ve\u00eda fruncir el ce\u00f1o con preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al llegar a la casa colg\u00f3 sus accesorios en un improvisado ropero que hab\u00eda hecho con cuerdas y finos ganchos de alambre, all\u00ed tambi\u00e9n qued\u00f3 su hermoso vestido de raso, estaba lista para hechizar a cualquier joven elegante de la regi\u00f3n; ella ir\u00eda a esa fiesta y se escabullir\u00eda para hacerlo.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s del almuerzo, escuch\u00f3 a lo lejos una voz por un altoparlante que anunciaba el baile de pelota que se llevar\u00eda a cabo en el pueblo; respir\u00f3 hondo, su coraz\u00f3n se hinch\u00f3 como si quisiera salirse de su pecho, y exhal\u00f3 una generosa bocanada de aire, ten\u00eda que calmarse, la emoci\u00f3n no deb\u00eda reflejarse en su rostro\u2026 Ya estaba todo planeado.<\/p>\n<p>\u201cAbuela, \u00bfpuedo ir a la casa de mi amiga Mercedes? Quiero mostrarle mi vestido nuevo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDije que pod\u00edas pon\u00e9rtelo el d\u00eda de tu decimoquinto cumplea\u00f1os, que es la pr\u00f3xima semana\u201d.<\/p>\n<p>&quot;Est\u00e1 bien, abuela, pero \u00bfpuedo ir?&quot; Ella insisti\u00f3.<\/p>\n<p>&quot;Est\u00e1 bien, pero solo por un tiempo&quot;.<\/p>\n<p>Ahora ten\u00eda que esperar. Termin\u00f3 sus quehaceres r\u00e1pido, a las seis de la tarde estar\u00eda lista para ir a su primer baile, escondi\u00f3 su vestido en un bolso y se fue a la casa de su amiga que estaba a solo dos cuadras de la suya. Mercedes estaba emocionada, su mam\u00e1 hab\u00eda ido a la tienda de venta de empanadas, aprovechar\u00edan el momento para cambiarse y salir.<\/p>\n<p>&quot;Dilia, te ves hermosa, nadie me notar\u00e1&quot;. Expres\u00f3 su amiga con tono de envidia y voz infantil.<\/p>\n<p>&quot;No digas eso, pareces la primavera misma&quot;. Le dijo, aludiendo a su vestido estampado de flores.<\/p>\n<p>Caminaban sigilosos hacia la fiesta, nadie los pod\u00eda ver, escuchaban las dulces melod\u00edas que con pericia tocaban los m\u00fasicos, no sab\u00edan bailar, pero se dejaban llevar por los m\u00e1gicos cantos de porro y vallenato.<\/p>\n<p>Finalmente, llegaron. Todos sus miedos adolescentes se desvanec\u00edan con la suave cadencia que incitaba al baile, el imponente sal\u00f3n lleno de l\u00e1mparas con luces tenues y candelabros por todos lados, los deslumbraba. El mobiliario rodeaba el espacio central, a la espera de que los bailarines se sentaran o se refrescasen con una bebida, de fondo la banda manten\u00eda el entusiasmo de todos. Sus ritmos alegres y contagiosos parec\u00edan liberar la pereza que reina en los pueblos olvidados.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo disfrutaba estar all\u00ed! No entend\u00eda el por qu\u00e9 de tantas restricciones para asistir a los bailes, si es que existieron desde el mismo comienzo de la humanidad.<\/p>\n<p>Mercedes, busc\u00f3 a su amiga, que hab\u00eda desaparecido por un instante, no la vio, hab\u00eda mucha gente, por fin logr\u00f3 ubicarla en el centro de la pista de baile, donde las sombras se confund\u00edan con la amplitud de la superficie bailable.<\/p>\n<p>Permaneci\u00f3 sobre ese mueble durante casi una hora, nadie la invit\u00f3 a bailar, sinti\u00f3 un poco de pena por ella, pero eso no alterar\u00eda su felicidad, ya sab\u00eda d\u00f3nde se originaba la fuerza: en el coraz\u00f3n; sab\u00eda controlar muy bien sus emociones. De repente se acerc\u00f3 un joven apuesto.<\/p>\n<p>&quot;\u00a1Buenas noches!&quot; Salud\u00f3 cari\u00f1osamente el elegante joven.<\/p>\n<p>\u201cBuenas noches, soy Dilia\u201d, se present\u00f3 muy entusiasmada.<\/p>\n<p>\u201cDilia, un placer.\u201d Dijo, mientras se sentaba a su lado.<\/p>\n<p>Conversaron y rieron mucho, e incluso intentaron bailar, pero se observ\u00f3 que la sincron\u00eda de sus movimientos no era la mejor. Los pies de cada bailar\u00edn se manejaron independientemente de su pareja.<\/p>\n<p>Pronto iba a volver, la luz de la central el\u00e9ctrica municipal funcionaba hasta las diez de la noche, luego la apagar\u00edan, y las personas que se ver\u00edan sumergidas en una profunda oscuridad. Se despidi\u00f3 de \u00e9l, su amiga ya le estaba haciendo se\u00f1as para que se fuera. Qu\u00e9 felices estaban de regresar a casa; nunca olvidar\u00edan ese episodio m\u00e1gico.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a la casa con mucho cuidado, temerosa de lo que suceder\u00eda, hizo rodar el asiento que serv\u00eda para cerrar la puerta, se fue a su habitaci\u00f3n y se acost\u00f3. Solo hab\u00eda pasado un momento cuando su abuela apareci\u00f3 en su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cDilia, no te escuch\u00e9 llegar, me qued\u00e9 dormido, ma\u00f1ana madruga, mi hijo y mis nietos vinieron de El Dif\u00edcil\u201d. Anunci\u00f3 su abuela. \u00a0<\/p>\n<p>&quot;Est\u00e1 bien, abuela, buenas noches&quot;. Dilia asinti\u00f3.<\/p>\n<p>Quer\u00eda que se fuera para poder seguir so\u00f1ando con ese hombre encantador que le hab\u00eda robado el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, su abuela, muy temprano, comenz\u00f3 el trabajo del d\u00eda a d\u00eda. Dilia tambi\u00e9n se hab\u00eda levantado.<\/p>\n<p>\u201cDilia, saluda a tu t\u00edo y a tus primos\u201d. Orden\u00f3 la noble mujer.<\/p>\n<p>&quot;Primo, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?&quot; Ella salud\u00f3 nerviosamente.<\/p>\n<p>El nudo que se le form\u00f3 en la garganta se sent\u00eda como si fuera a ahogarla, no pod\u00eda moverse, estaba p\u00e1lida, parec\u00eda desvanecerse lentamente, una mano fuerte la sujetaba. No pod\u00eda creer que su primo fuera el mismo hombre de la noche anterior con el que hab\u00eda so\u00f1ado pasar el resto de su vida.<\/p>\n<p>&quot;Ven, necesitas un poco de aire fresco, prima&quot;. Le dijo el joven, sac\u00e1ndola de su estupor.<\/p>\n<p>Bastaba mirarlo a los ojos pose\u00eddo por la soledad para saber que siempre estar\u00eda con ella. Nadie los detendr\u00eda. Hicieron un pacto para huir juntos, tuvieron cuidado de comunicarse con palabras clave, que solo ellos pod\u00edan entender. Mercedes se convirti\u00f3 en la alegre celestina que se escond\u00eda cuando se extingu\u00eda la tarde, y tra\u00eda sus motivos dentro de la misma casa para no despertar sospechas en la familia; hasta que lleg\u00f3 la noche en que se arriesgaron a desafiar su suerte para afrontar juntos el futuro.<\/p>\n<p>A\u00fan con protestas y desencuentros familiares, se llev\u00f3 a cabo el casamiento entre Dilia y su prima. Se fueron a vivir a El Dif\u00edcil, Magdalena, lugar donde resid\u00edan los padres de su esposo. Durante sus primeros a\u00f1os de matrimonio, erraron de una hacienda a otra, \u00e9l en la agricultura y ella en las labores del hogar. Tuvieron once hijos a los que llenaban de alegr\u00eda cada ma\u00f1ana, la vida tranquila de la zona les brindaba bienestar y paz. Una tarde te\u00f1ida de rojo intenso, Dilia descansaba en la mecedora, momento en el que su esposo le advirti\u00f3 que ten\u00edan que irse. Con gran serenidad explic\u00f3 que hab\u00eda conseguido un trabajo con mejores condiciones. Ella lo mir\u00f3 con mucha ternura y lo abraz\u00f3, ese mes el mayordomo lo rega\u00f1\u00f3 en repetidas ocasiones por su torpeza y lentitud en sus labores agr\u00edcolas.<\/p>\n<p>Ella, desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo, hab\u00eda notado brotes de cansancio en \u00e9l; la ma\u00f1ana anterior, observ\u00f3 como los dedos de su mano derecha se mov\u00edan sin control, \u00e9l quer\u00eda ocult\u00e1rselo, aunque su cabeza parec\u00eda hacer lo mismo. Fueron a la ma\u00f1ana siguiente a la finca del se\u00f1or Carlos, quien los trat\u00f3 como si fueran familia desde el primer d\u00eda, cuid\u00f3 de los ni\u00f1os y los inscribi\u00f3 en la escuela. No todos terminaron la escuela secundaria, pero la mayor\u00eda lo hizo.<\/p>\n<p>Su amado esposo empeor\u00f3, ella lo ayud\u00f3 en lo que no pod\u00eda hacer, poco a poco perdi\u00f3 la luz en sus ojos. Sin embargo, en ese momento hab\u00edan llegado a Barranquilla unos c\u00e9lebres especialistas que viajaron a la inmensa ciudad para revisar su deteriorada salud. El empleador, amablemente, ayud\u00f3 con los gastos del viaje. Durante todo el camino, Dilia se qued\u00f3 a su lado, describi\u00e9ndole los paradis\u00edacos lugares que atravesaron; al llegar a esa capital, los m\u00e9dicos, luego de observarlo, le diagnosticaron par\u00e1lisis. Se someti\u00f3 a una cirug\u00eda riesgosa y recuper\u00f3 la visi\u00f3n, pero con el tiempo sus complicaciones fueron aumentando. Regresaron a Barranquilla para la cita del postoperatorio, ese d\u00eda el m\u00e9dico lo deriv\u00f3 a otro especialista, quien descart\u00f3 la par\u00e1lisis y confirm\u00f3 el nombre de la enfermedad: Huntington.<\/p>\n<p>Dilia, ahora sab\u00eda por qu\u00e9 Dios le hab\u00eda dado tanta fuerza en su alma, y de San Mart\u00edn tambi\u00e9n aprendi\u00f3 lo que es la verdadera compasi\u00f3n; sus hijos heredaron de su padre el amor, la honradez, el don del servicio y el ser dignos en el trabajo. Lamentablemente, seis de ellos han muerto por la misma enfermedad y dos m\u00e1s est\u00e1n afectados. Su padre muri\u00f3 a la edad de cuarenta a\u00f1os, quebrantado por esta dolencia.<\/p>\n<p>Uno de los recuerdos m\u00e1s preciados de Dilia fue el viaje que realiz\u00f3 a Roma, Factor-H es uno de los medios que se ha puesto en su camino para lograr sus prop\u00f3sitos, la bendici\u00f3n del Papa Francisco ahora la acompa\u00f1a siempre, cada d\u00eda encuentra otro motivo expresar su amor al pr\u00f3jimo, comprendi\u00f3 desde ese momento cu\u00e1l era su verdadera misi\u00f3n. Ha querido compartir esta historia con el \u00fanico fin de exhortar a todos aquellos que, como ella, mantienen vivas las ilusiones, de quienes se encuentran en esta situaci\u00f3n, porque la fe nace en el coraz\u00f3n de los hombres y es lo que los hace verdaderamente corajudo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>by Tatiana Hinojosa Translation by Amanda Kauffman Divine Signs The musical dawn in charge of the municipal band announced the beginning of the festivities of San Martin of Loba, patron of Astrea, a municipality located north of the department of Cesar. 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